Campesinos, indígenas y migrantes de los Altos de Chiapas

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*La población indígena y campesina son sujetos activos en el país, que deben ser respetados y reconocidos. En sus territorios se dan procesos migratorios, crisis agrícolas, pobreza y demás, señaló la Dra. Julieta Martínez.

Por Redacción Alma Martínez

Julieta Martínez Cuero, doctora en estudios sociales por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) presentó su libro “¿Campesinos, indígenas y migrantes? Articulación de distintos modos de producción en Los Altos de Chiapas”, en el que atiende a cuestiones como: pobreza, marginación, exclusión, migración y crisis agrícola. Todo ello en un entorno de articulación-confrontación entre las economías campesinas e indígenas con la global.

Martínez Cuero mencionó que en su libro analiza a profundidad el marco de contradicciones que se da en los modos de producción en la región de Los Altos de Chiapas. El núcleo de su investigación se centró en establecer un constante diálogo entre la teoría y la evidencia empírica con el fin de explicar las transformaciones del sector rural.

Agregó que su preocupación era regresar a los estudios de los modos de producción del campesinado y del indígena, que aparentemente terminaron en la década de los 70, asimismo traer al debate la importancia que tiene este sector de la población en el país y hacer una diferenciación entre lo que pasa en el norte, centro y sur, e incluso dentro del mismo Chiapas en sus comunidades.

Además, el examen de relaciones sociales de producción que realizó fue vital para dar cuenta de las diferencias que existen entre las comunidades chiapanecas, desde San Juan Chamula, Chenalhó, hasta San Cristóbal.

Dijo que un proceso que le llamó la atención fue la migración que realizan las y los chamulas hacia Estados Unidos, pues estas redes están sumamente consolidas y cada vez las mujeres son las que están migrando más.

Por su parte, Juan Castaingts Teillery, profesor e investigador del departamento de economía y antropología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), destacó que el libro trasciende la parte económica porque demuestra que en la práctica la economía por sí misma no explica las cosas y necesita relacionarse con la cultura, la sociedad y la política.

Puntualizó que tanto indígenas como campesinos son una parte importante de la realidad, representan una parte histórica de la cultura del país, por lo que se tiene que comprender su importancia y existencia, respetar, actuar y hacer una estrategia para mejorar sus vidas, pero desde un lugar apto y adaptable a sus contextos.

Con lo cual, la lucha contra la pobreza no puede resumirse en repartir dinero, sino que se deben generar condiciones de producción en las comunidades, dotar de herramientas y respetar sus puntos de vista, ideologías, experiencias, mitos, formas de ser y demás.

Indicó que los estudios en los Altos de Chiapas conducen a dos cosas: primeramente, a conocer la diversidad local y segundo, a una metodología que puede servir para comprender a todo el país desde el concepto de los modos de producción

Concluyeron en que la población indígena y campesina siguen siendo un actor activo en México, por ello, se deben dar cuenta de sus particularidades, comprender sus procesos migratorios y entender que hay detrás de cada una de las redes.

Migración de San Juan Chamula hacia Estados Unidos; obligados a salir de la comunidad

Iglesia de San Juan Chamula. Cortesía: TripAdvisor.

Al respecto, Gonzalo Coporo Quintana, investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Municipal y Políticas Públicas y, Daniel Villafuerte Solís, investigador del Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica (CESMECA), realizaron un artículo titulado “Chamula: pueblo de migrantes en Los Altos de Chiapas”, en el que señalaron que la migración de la población de Chamula representa un cambio en las tendencias migratorias del país.

Los investigadores señalaron que las condiciones de vida de esta población los han llevado a la búsqueda de alternativas de sobrevivencia, primero como jornaleros en las fincas cafetaleras del Soconusco y colonizadores en distintos puntos del estado. Después como habitantes en algunas zonas urbanas del sur del país, el centro de México y en los últimos años en las entidades del norte y Estados Unidos.

Revelaron que, en los últimos 20 años, la población de Chamula ha pasado a formar parte del paisaje humano de varios de los estados de la Unión Americana, especialmente de Florida, Georgia y Alabama. En las ciudades de Tampa, Miami, Cairo y Atlanta.

De acuerdo con los resultados del Censo de Población y Vivienda 2010, el 99 por ciento de la población de Chamula habla lengua indígena y el 60 por ciento es monolingüe. Esta característica le imprime un carácter particular a la migración hacia Estados Unidos, porque además del choque cultural se presenta un conflicto por la lengua de origen.

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